Condenados a la permanente Conexión.



Mis recuerdos mas antiguos son de césped húmedo, lodo e insectos bajo las piedras, el mundo era una experiencia, un aventura cada segundo y no es de extrañar, un segundo cuando tienes 3 años es un porcentaje mayor de tu vida a diferencia de cuando tienes 30 y una corteza pre-frontal madura. Las experiencias y cotidianas ya no son tan estimulantes, a los días le faltan segundos, o será que mi tiempo ya no me pertenece.

Siento que no aprovecho mi tiempo libre para crecer en los ámbitos que quiero, no me muevo en la dirección de la persona en que me quiero transformar, los videojuegos, Instagram o largos videos de YouTube es lo que ocupa mi mente y mis sentidos constantemente, a veces me detengo y me invade una sensación de haber tirado mi tiempo a la basura. No solo he perdido la oportunidad de hacer cosas importantes o significativas, también me doy cuenta de que mi mente, mis ideas y mis sentimientos han estado en pausa, esperando por un momento de atención.

Es injusto, mientras utilizo la mayoría de mi tiempo en un trabajo que no disfruto para apenas sostener las finanzas de mi hogar, alguien recibe bastante mas dinero para emplear la misma cantidad de tiempo en desarrollar técnicas que interfieran con mi sistema neurológico, hipnotizando mis sentidos para poner atención de manera ininterrumpida a una plataforma que ni de lejos mejora mi vida. “Redes Sociales” mas bien antisociales, nos acercan de una forma tan superficial a otros que olvidamos como se siente conectar realmente a un nivel personal con personas en carne y hueso, mientras nuestros cerebros son incapaces de mantener la atención por mas de 10 segundos en cualquier actividad medianamente constructiva.

Llevo un par de interesado en unos artefactos que a mis coetáneos les parecerán conocidos: Teléfonos con teclas. Han vuelto con el nombre de dumb-phone, antítesis del Smartphone que ha cobrado fuerza los últimos años como una manera de escape del mundo hiperconectado, un analgésico para nuestro cerebros hervidos en una sopa de neurotransmisores e información basura.

Un dumb-phone viene en muchas variables, desde dispositivos que se asemejan a los móviles de 2005, pasando por flipphones estilo Motorola con Android que se utilizan ampliamente en Japón, hasta marcas que reinventan el teléfono como Lightphone o Mudita que han desarrollado sus propios dispositivo y sistemas operativos conservando la mayoria de las conveniencias del teléfono moderno en una interfase simple y minimalista en una pantalla estilo E-Ink. Existent opciones para todos los bolsillos, desde los 50 hasta los 500 dólares, dependiendo de que tanta funcionalidad quieras sacrificar.

Los dumb-phones parecen ser mas que una tendencia, personalmente creo que estamos tan ligados a este tipo de dispositivos que se vuelven parte de nuestra identidad y de como vivimos, son nuestra ventana al mundo en muchos sentidos, elegir cerrar esa ventana es cada vez mas difícil y probablemente grandes corporaciones como Meta o Bytedance junto a los grandes fabricantes como Samsung y Apple van a hacer lo posible para que estos azulejos no solo sean nuestra ventana, si no también, nuestro entorno.

Si quieres saber mas sobre los Dumb-Phones y el estilo de vida minimalista que ofrecen, te dejo la página que mas me ayudó a entender este nicho, Dumbphone.org de Sergio Briones, quien ha empeñado un esfuerzo tremendo en reseñar el mercado.

La idea del dumb-phone me parece bastante mas plausible en comparación a anteriores trends como el dopamine fasting, una seudociencia mas que cualquier otra cosa y que ha generado controversia por la errónea interpretación que se le ha dado a la función de la dopamina en el cerebro y los sistemas de recompensa neuronales. Una mina de oro para los gurús influencers podcasters que nos quieren convencer de que necesitamos costosas sesiones de coaching sobre mindfulnes estoico y crypto-dopamine fasting para poder expresar toda nuestra productividad mediante una 'marca personal'.

Si bien estoy dispuesto a dejar atrás mi pequeña caja idiota, no puedo darme el lujo de generar tal cambio, y no se trata tan solo sobre conectividad, si ya ni compras puedes realizar sin tener que volcarnoa a la pantalla de nuestros telefonos. Sin embargo, tras la exploración del nicho de los telefonos tonotos, he llegado a la conclusión de que es necesario agregar fricción, resistencia a la ocurrencia de entrar a navegar por este mar saturado de estímulos placenteros. he intentado quitando la aplicación de Instagram de mi móvil, y dejar la pantalla en blanco y negro, hasta el momento parece funcionar y es lo mas cercano que estoy a costear un dumbphone.

Pero no basta sin embargo con esto para oponer resistencia a la digitalización hedonista de nuestro mundo, estoy a un par de tap tap a la pantalla de poner mi teléfono en color y descargar la aplicación nuevamente y eso que aún no he quitado YouTube de mi aparato. Mi cerebro me pide a gritos un poco de risa fácil, una conversación superficial, una capsula de contenido y luego otra y otra.

Estoy llegando a la áspera conclusión de terminar mi relación con Meta para siempre, no quiero una ventana al mundo, quiero una puerta, volver a valorar a la gente a mi alrededor, saborear mi cena, dormirme temprano, contar los segundos de una vida que me pertenece, vivir una puesta de sol hermosa con el viento en mi rostro y no una pantalla.

Nuestras decisiones las dicta un algoritmo, o por lo menos las influencia. ya nadie decide que serie ver, que video viene después, que canción te apetece para este momento tan especial. Somos cada vez mas predecibles y nada podría hacer mas feliz al mercado y a la corrupción política que blanden el algoritmo, somos datos en un datacenter al otro lado de un mundo que cada día nos pertenece menos, nos robaron la promesa de un internet libre, de un mundo restaurado, de un siglo de paz, pero por lo menos tenemos un gatito diciendo WiWiWi.

Siempre vi esa fuerza generacional de querer volver a “tiempos mejores” como resultado natural del cambio, independiente de si ese cambio era bueno o malo y nunca creí que resonaría conmigo “me gusta el cambio, el progreso, el mundo es cada vez mejor” me decía a mi mismo. Hoy quiero tener que caminar a una tienda de CDs ver que hay de nuevo para escuchar, pagar con efectivo, tener que hablar con el vendedor, perderme de vuelta a casa y decidir que película ver otra vez, que libro leer a medias, después de todo compré estas copias y estarán siempre conmigo integrando parte de lo que soy en mi espíritu, un legado manifiesto de pertenencia material, pero eso también dejamos ir a cambio de una vida conveniente.

¿alguien mas tiene la sensación de que intentan neutralizar nuestra mente con algoritmos e inteligencias artificiales que eligen, hablan y crean por nosotros?

Vivir Off Line es una revolución silenciosa, sin barullos, un grito sin un canal. Ahora ese promedio de 4 horas de pantalla de mi teléfono, son de escritura, de sentir la mano de mi compañera y su voz, de silencio para pensar, para extrañar a mi familia, por lo menos enfrentar el amor y la pena fue mi inconveniente decisión.