
Post Saudade Live at Socorro
Primera presentacion en vivo de Post Saudade en Socorro.
7/26/2025
En contra de lo que muchos puedan creer, no tengo una cámara digital. Utilizo una, pero pertenece a mi pareja y esto es un factor importante. En primer lugar, me tomo la frase "en lo ajeno abunda la desgracia" muy en serio, evito tomar riesgos que puedan dañar el equipo. Por otro lado, no hago grandes gastos en equipo y objetivos de mejor calidad, lo que me mantiene bastante limitado a la hora de tener que enfrentar escenas demasiado oscuras o que requieren mayor nitidez. Probablemente también sea esto lo que me ha mantenido distante de tomar trabajos fotográficos; todo lo que he hecho hasta ahora son proyectos personales, con algunas incipientes colaboraciones para algunos amigos.
Pero cuando un colega de trabajo preguntaba por alguien que le pudiese ayudar tomando fotografías para una presentación, la primera presentación de su banda, nada menos, no pude negarme.


No quise perder la oportunidad de usar mis cámaras analógicas. Lamentablemente, las condiciones de luz dentro del local no eran ideales para tomar fotografías con carretes con velocidad tan baja, pero la previa se vivió en el exterior. La luz era bastante clara y bien difuminada, perfecto para usar los carretes de velocidades bajas como el Ilford FP4 Plus, un rollo blanco y negro de grano fino, alto contraste de ISO 125, cargado en la Canon AE-1 con un objetivo FD de 50 mm f/1.8.






Zenza Bronica ETRS + Zenzanon 50mm f/2.8
Canon AE-1 + Canon FD 50mm f/1.8 con Ilford FP4+ 125 ISO
La Zenza Bronica es una cámara de medio formato, un monstruo de kilo y medio que llevé cargada con el Ilford XP2 Super, el que, tal como cuento en el post que escribí al respecto, fue un carrete que generó algunos problemas a la hora de revelarlo.
Nunca había puesto a prueba tanto el sensor de la Sony a6400 como aquella noche. La única luz presente era de un tono azul muy poco luminoso. El ISO no bajó de 1000 esa noche y no esperaba las imágenes más nítidas de mi permanentemente emergente carrera de fotógrafo.




Edición.
Por suerte, desde la invención de la copia en negativo, el trabajo del fotógrafo no acaba cuando se cierra el ojo de la cámara, más bien recién comienza. Pues son más horas frente a una pantalla editando, que el tiempo empleado en obtener las imágenes de los hechos. Y es donde brilla muchas veces la verdadera creatividad a la hora de cristalizar la narrativa de la imagen.


Recuperar el dinamismo de los colores fue una tarea ardua. La información estaba oculta en las sombras y la cantidad de ruido al recuperar las formas en muchos casos era inaceptable. Pero creo que conseguí encontrar una coherencia estilística en las fotografías, utilizando el ruido de la imagen como parte del estilo duro y desinhibido de la música que invocaba una atmósfera frenética. Pero, además, encontrar una mezcla de colores complementarios entre los tonos altos y las sombras que diferenciase elementos de su entorno que ayudaría a describir mejor los contornos que guíen a los ojos a saber qué mirar. Hay colores que no existían en la escena, pero es un trabajo para tomarse algunas libertades creativas.
Muchos creen que la fotografía se limita a los hechos que el fotógrafo tiene como trabajo captar, y es común vivir con esa idea, incluso para muchos fotógrafos. La imagen como registro es susceptible a la manipulación y la descontextualización; se puede transformar toda una atmósfera desviando solo los colores de una imagen, o podemos dejar fuera todo un aspecto de lo vivido reencuadrando y recortando una imagen. Y lo peor es que mucha gente solo verá el resultado final y no se imagina las horas de escarbar para encontrar gemas en las sombras. Mi trabajo aquí no solo fue retratar el hecho de que una banda toca una tarde de verano, también es buscar transmitir su energía frenética, su sensibilidad y entrega mediante los colores, el ruido y el movimiento. Si puedo conseguir esto con un equipo limitado, me emociona saber que aún puedo hacerlo mucho mejor.
Gracias por leer y con ustedes, Post Saudade.
































El único objetivo que tengo capaz de tolerar una iluminación baja y con una velocidad de enfoque confiable es un 50mm f/1.8 de Sony, el que, para las cortas distancias del recinto, me daba encuadres demasiado cerrados. Si quería una toma en donde apareciera toda la banda en su desplante, debía atravesar todo el público que disfrutaba enloquecido las canciones de la banda.
Si no supiera editar fotografías apropiadamente, entraría en pánico inmediatamente después de haber pasado las fotografías a mi computadora. El vocalista llevaba la cara pintada de rojo, la única fuente de iluminación era azul, no hace falta ser una eminencia en la teoría del color para darse cuenta de que su cara aparecería negra en todas las fotografías.

